México, DF, 15 abril 08 (CIMAC).- En México, trabajar para la empresa Johnson Controls significa aguantar el acoso psicológico, malos tratos y violaciones a los derechos humanos laborales de las trabajadoras y trabajadores que ejercen tanto esta firma trasnacional como la Confederación Regional Obrera Mexicana (CROM), agrupación sindical titular del contrato colectivo de trabajo.
Así lo dio a conocer en entrevista a Cimacnoticias Maribel Ortiz, joven trabajadora de 31 años de Johnson Controls, ubicada en Puebla, al centro de México.
“Durante todo mi embarazo tuve amenaza de aborto, aún así yo tenía que trabajar en horarios de 12 por 12 horas, porque soy madre soltera y mis dos hijos dependen de mí”, comenta.
Johnson Controls es una proveedora de asientos, con sede central en Milwaukee, Wisconsin, en Estados Unidos. En 2004, sus ventas ascendieron a 26 mil 600 millones de dólares.
En México, la compañía cuenta con 30 plantas, una fundidora y dos centros de distribución.
Sus 22 mil empleadas y empleados en nuestro país generan ventas por más de 3 mil millones de dólares a una variedad de clientes, incluidos General Motors, Ford, Chrysler, Nissan, Volkswagen, Honda, Toyota, Telmex, Pemex, Liverpool, Palacio de Hierro y el IMSS.
En julio de 2007, las y los trabajadores Cecilia Meléndez Juárez, José Enrique Morales Montaño, José Ricardo Serrano Pérez, y Efraín Díaz Bonilla, fueron despedidos junto con otros tres trabajadores, por demandar que se les enseñará el contrato colectivo de trabajo, de acuerdo con denuncias de la asociación civil Centro de Apoyo al Trabajador (CAT).
CONDICIONES DE TRABAJO
Hasta los siete meses de embarazo, Maribel trabajaba 12 horas por 12 horas, en un horario de 6 de la tarde a 6 de la mañana, con una carga de trabajo “muy pesada, nos presionan mucho para terminar a tiempo para que el siguiente turno continúe”.
Incluso, agrega, cuando la empresa recibe visitas “esconden el trabajo, nos dicen guarden todo porque va a haber visitas de Volkswagen de Estados Unidos o autoridades del trabajo en Puebla”.
Los horarios de trabajo son distintos, “pueden ser de 2 de la tarde a 2 de la mañana y no se les puede decir que no, porque amenazan con quitarnos el empleo”.
Maribel trabaja en Johnson Controls, como costurera desde hace 2 años, pero se encuentra en una situación de desventaja porque fue contratada por One digit, una empresa que contrata a las y los trabajadores para esta trasnacional productora de autopartes.
Obligada a trabajar 12 horas continuas, con apenas 15 minutos para comer y el permiso restringido para ir al baño, Maribel Ortiz padeció de una infección urinaria durante los primeros meses de su embarazo.
Debido a que no podía ir al baño de manera frecuente dejó de tomar líquidos durante su jornada laboral, para evitar “regaños”, ésta fue la causa de una infección que le detectaron en la clínica del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).
“No tomaba agua porque si yo iba muchas veces al baño me regañaban, el supervisor me decía: no eres la única mujer embarazada”, explica.
Al principio se “aguantaba por no discutir”, pero después de que en su clínica le advirtieron que si seguía con esos “malos hábitos” podría perder a su bebé, decidió obedecer las instrucciones de su médico, pero esto… le acarreó consecuencias.
Maribel Ortiz temía que por estar de pie durante 12 horas, bajo la presión de los supervisores, que constantemente revisan el trabajo, y “de manera grosera nos amenazan para que terminemos pronto. Estás bien apurada y si te atrasas ya están sobre ti”.
En Johnson Controls las mujeres embarazadas se distinguen porque utilizan batas verdes, nada más, pues continúan realizando las mismas labores.
Al grado que “a las embarazadas nos esconden cuando hay visitas nos tienen aparte, para que no vean que cargamos el material, como cualquier otra trabajadora o trabajador”, asegura.
Al ambiente de la empresa lo describe como “desgastante”.
En cada área, donde “a veces hay más mujeres” se dedican a la costura de vestiduras de piel y vinil para automóviles.
“Se me hinchaban los pies por estar tanto tiempo de pie, es bien feo que ni siquiera puedas ir al baño porque ya te están voceando: ¡¿por qué no está en su lugar?!, nos dicen”.
De igual forma, Maribel tuvo que enfrentar a sus supervisores de la empresa y a los dirigentes de la CROM, cada vez que tenía consulta con su médico, a pesar de que tenía la cita en el IMSS y de que ella presentaba los documentos necesarios.
SUBCONTRATACIÓN
Como trabajadora de One digit, aún en activo, a diferencia del personal contratado por Johnson Controls, Maribel firma contrato cada seis meses. De este modo “nunca vamos a tener antigüedad”, afirma.
Asimismo, la diferencia entre las y los subcontratados y los contratados por la trasnacional se refleja en los salarios, ya que los primeros ganan la mitad de lo que obtienen los segundos por realizar el mismo trabajo, además de que las y los subcontratados por One digit, no tienen derecho a prestaciones, ni vacaciones.
Con base a su experiencia en esta empresa, Maribel afirma que a Johnson Controls “no le importa el trabajador, si no sólo obtener más ganancias.
Y, ¿al sindicato?, tampoco, sostiene. “Con los de la CROM no se cuenta para nada, lo único que hacen es respaldar a la empresa, pero eso sí a nosotros nos descuentan puntualito la cuota para ellos”.
08/GCJ/CV
Amenazan con cerrar la empresa pero no han sacado la maquinaria, dice
Vidriera ha despedido gente por no someterse a charros de la CROC: sindicato
Ayer se reunieron diferentes grupos para externar su apoyo a las acciones que emprenderán los ex empleados de la Vidriera del Potosí, el secretario general del sindicato Valentín Quistian Marín, manifestó que la empresa ha despedido ya a más empleados “por no someterse a los charros de la CROC”.
Indicó que la reunión se hizo de una manera rápida por la situación en la que sucedieron las cosas luego que avisarán los directivos del Grupo Modelo que cerrarían la planta en San Luis Potosí, entre las organizaciones de apoyo a los ex empleados están los representantes e integrantes de la sección 22 del sindicato de Oaxaca, de la UNAM, del sindicato del Seguro Social, la coperativa de Occidente, del Instituto Politécnico Nacional.
Manifestó que llevarán a cabo diversas acciones tanto en la capital potosina como en la ciudad de México y pronunciamiento de todas las organizaciones hacia las autoridades para defender los derechos de los obreros.
Dijo que las peticiones concretas son el respeto a la autonomía sindical, la reinstalación de los trabajadores. “Pedimos al gobierno del estado que intervenga para que haya estabilidad laboral, como ellos dicen”.
Informó que hace un par de días sin argumento alguno se despidió a cerca de 20 empleados “Los despiden porque no se someten a los charros de la CROC”.
Manifestó que diariamente corren trabajadores por no querer firmar a favor de la CROC, dijo que los directivos están desesperados por recabar firmas y echar para atrás el emplazamiento a huelga con el que cuenta el sindicato.
Señaló que la empresa trata de asustar a la gente al decirle que cerrarán la empresa, pues para que éste se dé deben existir causas y procedimiento que esta en la Ley Federal del Trabajo. “No se puede hacer tan fácil el cierre de una empresa, por ejemplo si no hay estabilidad económica, si existe quiebra y Grupo Modelo no tendrá una quiebra en muchos años”.
Manifestó que luego que amenazarán con cerrar la empresa no han extraído aún maquinaria de la planta pero si esto se diera, aseguró que de inmediato se plantarían en huelga.
Dijo que debido a que la situación económica no es sencilla ya son aproximadamente 150 personas las que han firmado su renuncia de más de 300 empleados que han despedido.
La UNCR da su apoyo a los vidrieros
En entrevista, Elías Domínguez, dirigente nacional de la Unión Nacional Campesina Revolucionaria (UNCR), aseguró que los ex empleados de la Vidriera cuentan con todo el apoyo por parte de la UNCR, la cual dijo, están dispuestos a apoyaren las acciones que emprendan para que hagan valer sus derechos como trabajadores.
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